Pausa Clara
Tu pausa también cuenta

Juega con una señal clara para parar.

Una herramienta sencilla para definir límites, observar tus sesiones y tomar decisiones conscientes antes, durante y después de jugar.

Leer la guía
Para personas adultas · Sin promesas de ganancias · Tus límites los decides tú
Una herramienta, no un empujón

Más claridad antes de empezar.

Pausa Clara convierte una intención general —«hoy quiero mantener el control»— en acuerdos concretos contigo. El objetivo no es jugar más: es ayudarte a reconocer tu propio límite y respetarlo.

La cuenta es gratuita y está pensada para preparar una sesión con calma, no para decidir por ti.

01 / Antes

Define

Elige un presupuesto y una duración que puedas aceptar sin comprometer tus gastos cotidianos.

02 / Durante

Observa

Consulta el paso del tiempo y recibe una señal cuando se acerque tu pausa.

03 / Después

Revisa

Registra cómo te sentiste para que la próxima decisión parta de información, no de impulso.

Prepara tu próxima sesión

Un pequeño acuerdo.

Selecciona una duración orientativa. Después podrás completar tus límites dentro de tu cuenta.

Tu primera señal llegará al cumplir 20 minutos. Si cambia tu situación, pausa y redecide.
La regla más útil

Si dudas, pausa.

No necesitas justificar una pausa ni recuperar una sesión. Detenerte es una decisión válida, incluso cuando todo parece ir bien.

Configura recordatorios que hagan visible el momento de revisar cómo estás, cuánto tiempo llevas y si quieres continuar.

Teléfono mostrando un temporizador
El tiempo visible transforma una sensación difusa en una decisión concreta.
El ritmo de una sesión

Deja espacio entre una decisión y la siguiente.

Las pausas funcionan mejor cuando están decididas de antemano. Una alerta no te obliga a parar: te devuelve la oportunidad de elegir con atención.

Prueba a levantarte, beber agua y mirar fuera de la pantalla antes de decidir si continúas.

Tu mapa de atención

Una sesión tiene más de un momento.

El registro no busca juzgarte. Sirve para distinguir entre lo que planeaste, lo que ocurrió y lo que quieres cambiar.

La intención

Antes de abrir una sesión, anota cuánto tiempo y presupuesto estás dispuesto a dedicar.

La señal

Cuando llega el recordatorio, interrumpe el automático: respira, revisa y elige.

El cierre

Al terminar, registra el resultado y tu estado de ánimo. Cerrar también es parte del plan.

Cuaderno abierto junto a un espacio de planificación
Hazlo visible

Lo que se anota se puede revisar.

Un límite guardado en un lugar visible tiene más posibilidades de acompañarte que una promesa hecha deprisa. Pausa Clara reúne tus acuerdos sin llenar tu día de avisos.

Empieza con una sola regla. Puedes ajustar el resto cuando conozcas mejor tu propio ritmo.

Semáforo personal

Aprende a reconocer el cambio de ritmo.

Verde · Estoy presente

Conozco mi límite, puedo parar y el juego no ocupa más espacio del que había decidido.

Ámbar · Necesito revisar

Estoy alargando la sesión, cambiando el presupuesto o pensando en recuperar algo. Es momento de hacer una pausa.

Rojo · Me está superando

Si no puedo respetar mis límites o esto afecta a mi vida diaria, paro y busco apoyo en alguien de confianza o en servicios especializados.

Después de la pantalla

Volver a tu día también es ganar claridad.

Una pausa puede ser tan simple como caminar unos minutos, preparar algo de comer o hablar con alguien. El siguiente paso no tiene que ocurrir ahora.

Explorar prácticas responsables
Persona adulta caminando al aire libre
Empieza con una decisión pequeña

Tu límite merece un lugar claro.

Configura tus recordatorios, revisa tus sesiones y conserva el control de la decisión. Sin presión y a tu ritmo.

Calendario doméstico utilizado para organizar el tiempo
Una práctica cotidiana

Planificar también es cuidarte.

Tus sesiones forman parte de una semana completa. Mantén visibles tus responsabilidades, descansos y otros planes para que el juego no decida por ellos.

Pausa Clara ofrece estructura; la decisión final siempre sigue siendo tuya.